Me siento como un extraño en estos tiempos. Cuando hablo, solo unos pocos me entienden. No sé si soy raro o si no logro transmitir mis ideas a la gente. Pocos de los que llamáis liberales me entienden, y pocos de los que llamáis islamistas me entienden, y esto también se aplica al resto de los movimientos.
Cuando hablo de la yihad, siento como si hablara conmigo mismo, como si viniera de la Edad Media. Cuando recuerdo a la gente las masacres a las que están sometidos los musulmanes, siento que a la mayoría de la gente no le importa. Cuando hablo de política, pierdo más de lo que gano, pues sólo encuentro a unos pocos que entienden mi visión y están convencidos de ella.
Muchos amigos e incluso personas cercanas me dicen que soy una persona extraña, y realmente me siento como un extraño en este mundo.
Hay muchos días en los que desearía haber nacido en la era de las conquistas islámicas para poder ser soldado en una época de orgullo y dignidad, no en una época de humillación, discordia, corrupción y amor al dinero y al poder. Siento que llegué en el momento equivocado, no en el momento que deseaba, pero lo que espero y deseo es la victoria del Islam y de los musulmanes oprimidos, la yihad y el martirio por la causa de Dios. Quienes son sinceros creen lo que digo, y quienes mienten lo niegan.
Espero que todos los que lean estas palabras mías oren para que yo permanezca firme en la palabra de verdad y esté a la altura de las expectativas que la gente tiene de mí, y oren por mi martirio en la causa de Dios.