Hasta que, al llegar a la plenitud de su vida y cumplir los cuarenta años, dice: «Señor mío, permíteme agradecerte el favor que me has concedido a mí y a mis padres, y practicar la justicia que apruebas. Y haz que mi descendencia sea justa. En verdad, me he arrepentido ante Ti, y en verdad soy musulmán».